La ciudad de Granada acogió de las últimas citas festivaleras del año. Los días 21 y 22 de septiembre tuvo lugar la séptima edición del Granada Sound, un festival que cada año se supera y consigue más adeptos (según el festival más de 20.000 personas pasaron por allí este año). 

Para nosotros es cita ineludible cada año ya que aparte de disfrutar el festival es la excusa perfecta para escaparse a Granada unos días, visitar la Alhambra, alegrar el paseo de los tristes,  admirar la ciudad desde el mirador de San Nicolás (aunque casi morimos subiendo) y disfrutar del tapeo granaino entre amigos.

Este año sin duda hemos notado mejoras en cuanto a la organización: un mayor despliegue de buses lanzadera (para nosotros fue llegar y montar), una gestión más rápida de las acreditaciones y entrada al recinto y un mayor aprovechamiento del mismo, espacios más despejados y barras más rápidas. Al igual que en anteriores ocasiones hemos sufrido para poder movernos por el recinto, ir al baño o pedir en cualquiera de las barras, sobre todo en las horas clave, este año hemos podido disfrutar de todo sin ningún problema. Sin embargo no todo iban a ser aciertos, la reducción del tiempo del 2×1 en cerveza (a los que bebemos tinto nos ignoran) a tan solo 45 min o que a mitad del sábado se acabase el tinto y el redbull normal en las barras son fallos que no se pueden tener a estas alturas. Por otro lado, la cercanía entre el tercer escenario Negrita y la carpa Defestivales limitó bastante a los grupos que pasaron por este escenario. Puntos a mejorar, tome nota señor Antonio.

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El viernes empezaba fuerte en la ciudad con un concierto “sorpresa” de Dorian en la mítica tienda de discos Bora Bora. Como puntos negativos el retraso de una hora hasta que empezó el show y el calor agobiante dentro de la tienda a pesar de que más de la mitad de la gente que esperaba fuera no llegó a entrar (y menos mal porque estábamos como en una lata de sardinas). Sin embargo, no todos los días se puede ver a Dorian en un ambiente tan intimo, y es que aunque a mi parecer estos chicos ganan más en festivales, se agradece de vez en cuando poder disfrutar de grupos grandes en sesiones así.

Después de esto no pudo faltar el tapeo por la calle Navas y de ahí al festival. Empezaba la primera jornada y ya teníamos muy estudiado el itinerario. Después de recoger nuestras pulseras fuimos directos a ver a Elefantes. Como ya os comenté en la crónica del Gigante, Shuarma hipnotiza, sus tablas sobre el escenario son impresionantes y esto acompañado a los grandes temas del grupo lo hacen una apuesta segura para abrir la tarde, pues tocaron a las 7 de la tarde y ya tenían bajo sus pies a una gran masa de gente.

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De ahí pasamos a Corizonas a los que escuchamos de fondo mientras echábamos un ojo a los stands de los patrocinadores. Hay que reconocer que un Llaollao gratis mientras escuchas música es un gran acierto.

Como caído del cielo llegó Veintiuno al festival. Desde la pasada edición la estructura de la entrada, además de darte la bienvenida al festival con el fotogénico cartel de “Granada Sound” de luces, acoge en sus alturas a bandas emergentes y a las 9 de la noche, mientras recargábamos pilas pudimos disfrutar de Gourmet, el nuevo trabajo de estos chicos.

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¿Sidecars o Rufus T. Firefly? Aquí llegaba mi dilema del día. Sidecars era el elegido por el grupo de amigos con el que iba, pero mi corazón me pedía Rufus. Así que aprovechando que Rufus empezaba un poquito antes (10 minutos) nos pasamos por el tercer escenario para ver un par de canciones y después nos fuimos a ver a Sidecars, todos contentos. Rufus no defraudó, esta banda cada día me conquista más y su último trabajo Loto no tiene desperdicio. A mi parecer ese tercer escenario se les va quedando cortos ya. Por otro lado Sidecars, no hay duda del bombazo que han pegado este año. A pesar de que la banda tiene un largo recorrido, no ha sido hasta la publicación de Cuestión de Gravedad cuando han alcanzado el éxito. El escenario Poliakov estaba ya hasta la bandera cuando los chicos liderados por Juancho salieron a escena. Por una vez y sin que sirva de precedente considero que el setlist estuvo muy bien elegido y es que acostumbrada a verles con temas demasiado lentos para un festival esta vez se decantaron por los temas más cañeros y nos dejaron con muy buen sabor de boca. No faltaron el clasico “Fan de ti” o una de las nuevas más queridas “Amasijo de huesos”.

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Llegaba uno de los platos fuertes del festival Mando Diao, sin embargo no era un grupo que nos atrajese mucho por lo que optamos por ir a conocer a Nixon. Como bien comenta mi compañera Gema en su post, ¡hay que apoyar a las bandas emergentes! Estos chicos están pegando fuerte y necesitábamos ver porqué. Desde luego lo averiguamos, su último disco Utopía suena muy bien pero en directo es brutal. La energía que desprende el grupo sobre el escenario, la conexión con el público y los buenos temas que tienen nos ganaron por completo. Además fueron tan majetes de tirar, al finalizar el concierto, su último disco. Casi me parto la crisma pero ahora “Tribal” suena a tope en mi coche de camino al gym.

Para mi, Niños Mutantes fueron los grandes del viernes. Esta banda jugaba en casa pero desde el minuto uno lo dio todo sobre el escenario. Haciendo repaso de temas antiguos y nuevos, “Sin pensar”, “No puedo más contigo” o la más conocida “Errante” se fueron sucediendo en una actuación impecable.

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Por último para nosotros, Dorian,  que como ya os dije antes para mi es un grupo de festival. Sus canciones “Tormenta de arena” o la aclamada “Cualquier otra parte” levantan a todo el público. Canciones muy coreadas, gritos, bailes y mucho confeti pusieron punto y final a un gran viernes. 

La noche siguió para los más fiesteros con Nancys Rubias o The Zombie Kids entre otros pero una servidora prefirió irse a dormir ¡qué aún quedaba todo el sábado!

 

Fotos: Granada Sound