Piti y me voy conquistan una abarrotada sala Clamores con su nuevo disco, «MUCHO FÚTBOL»

Si hay algo que nos gusta en En Clave de Indie es descubrir nuevos grupos que, aunque ahora puede que no sean tan conocidos, quien sabe si en unos años llenarán los estadios y serán las nuevas cabezas de cartel en todos los festivales. Y creemos que en el caso de la banda de la que os vamos a hablar hoy, no vamos muy desencaminados.

Y es que el pasado sábado 1 de noviembre nos dejamos caer por la sala Clamores de Madrid para conocer en primicia a una banda que va a dar mucho que hablar en los próximos meses, Piti y me voy, un grupo formado por cinco amigos que acaban de publicar recientemente su primer disco, «MUCHO FÚTBOL». Y qué mejor manera de presentarlo que en una sala tan mítica como es la sala Clamores, y que además, tiene mucho peso en una de sus canciones.

Fotografías: Eva Jiménez

Para una fecha tan especial no estuvieron solos, si no que les acompañaron la banda barcelonesa de sad pop Hologramma, quienes fueron los encargados de caldear el ambiente, mientras la sala de iba llenando de forma progresiva por amigos y seguidores del grupo. La verdad es que fue un gusto ver una sala tan llena teniendo en cuenta toda la oferta musical y cultural que había en la capital ese fin de semana de Halloween.

Tras un concierto enérgico de Hologramma (te gustarán si te gustan grupos como Cupido), que dieron todo en el escenario antes de dar paso a Piti y me voy, los madrileños salieron al escenario con mucha fuerza y dispuestos a hacernos disfrutar de la noche, y desde luego lo consiguieron, ya que el público se entregó a ellos por completo desde el minuto uno.

Los temas de este nuevo disco, «MUCHO FÚTBOL», se iban sucediendo sin descanso a medida que avanzaba la noche y se iban creando pogos entre los asistentes; empezando por Os vais todos, una clara llamada de atención a esos colegas a los que antes veías a diario en el barrio pero que según vas creciendo y empiezas a salir les pierdes la pista. Y es que las canciones de Piti y me voy tratan temas propios de su generación, como la amistad, el amor, el desamor, el trabajo, la precariedad laboral o las preocupaciones del día a día.

Fotografías: Eva Jiménez

El concierto continuó con más canciones de este nuevo álbum, como Cisne negro, Frases de mierda (para la que contaron con la colaboración en el escenario de Pol, de Pagafantas) o Me aburre, por mencionar algunas, hasta llegar a una de las más icónicas de este disco, Amor de oficina, momento en el que nos preguntaban quién había tenido un crush o un lío en su oficina, provocando que unas cuantas manos se levantaran entre el público. Y es que siendo sinceros, ¿quién no ha vivido algo así alguna vez?.

La noche avanzaba entre sudor, saltos, coros y los primeros pogos a ritmo de No huele a café, Cocido, Madrid o Titanic del Manzanares, antes de dar paso a Fin de año, canción inédita que solo está disponible en la versión física del disco en vinilo. El final del concierto se acercaba, pero se habían guardado lo mejor para el final, si es que eso es posible. En Jorge, el pillo, subieron a un chico del público (entendemos que llamado Jorge) a bailar con ellos en el escenario, sorprendiéndonos después con una versión de Tonterías, de Sexy Zebras, donde el éxtasis colectivo fue ya imposible de controlar, para terminar por todo lo alto con Que baje Dios y lo vea, canción en la que hacen mención a tan mítica sala, la Clamores, así que qué mejor manera de terminar que esa. Desde luego, fue un concierto que nos dejó a todos sin aliento y con las ganas de volver a verlos pronto, quien sabe si en una sala más grande.

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