Ultraligera ha venido para quedarse. Ese es el mensaje que transmite la proeza que Gisme, Coque, Santi, Martín y Kash, o lo que es lo mismo, Ultraligera, porque ya son todos uno, han realizado durante estas siete fechas en La Riviera. Todas llenas hasta la bandera, todas con el público más que entregado de principio a fin.
Fechas con las que los chicos ponían fin a una gira muy especial que comenzó el pasado 9 de octubre, con la primera de estas citas, y que supuso el punto de partida a lo que ya han sido bautizadas por sus fans como las «Ultrarivieras». Y es que a la primera del 9 de octubre, le siguieron otras cuatro, los días 11, 13, 14 y 21 de octubre, anunciando por sorpresa otros dos pases más el 2 de noviembre, uno a las 17:30h y otro a las 21:00h, para poner ya sí que sí el broche de oro a esta gira en la que La Riviera ha sido prácticamente su segunda casa. Además, en el concierto del 13 de octubre hay que destacar que no estuvieron solos, ya que contaron con las colaboraciones de Samürai, Carlos Ares, Gabriel de Shinova y Diego de Laura, haciendo que cada fecha fuera única y diferente al resto.
Fotografías: Eva Jiménez
Nosotros tuvimos la suerte de ir a dos de estas fechas, la del 21 de octubre, que caía en martes, y al segundo pase del domingo 2 de noviembre. Y aunque a priori podrían parecer días no tan adecuados para ir a un concierto, como lo puede ser un viernes o un sábado, una de las cualidades que hay que destacar de Ultraligera es que no importa cuándo los veas, sea el día que sea consiguen que el público lo de todo desde que hacen su entrada triunfal al escenario hasta que se bajan de él. Y es que la energía que había en los dos conciertos que presenciamos, esa comunión entre la banda y el público, no se puede describir con palabras.
Como en todo, siempre hay detractores, pero si algo ha conseguido Ultraligera es crear un fandom fuerte, una comunidad que los acompaña allá a donde van y no dudan en agotar entradas en un visto y no visto. Y eso es algo que no todas las bandas pueden lograr como han hecho ellos.
Fotografías: Eva Jiménez
Pero volviendo a los conciertos, cada una de las dos citas a las que acudimos fue diferente a la otra, la del 21 de octubre con más «artificio», puesta en escena, acting y mayores decorados en el escenario; la del 2 de noviembre, tan solo ellos «al desnudo», como cuando empezaron hace apenas unos años. Y debo decir, que al menos en mi caso, me llegaron más en esta segunda vez, porque si el grupo es bueno, que ellos está claro que lo son, no necesitan nada más que la música y las canciones, eso basta para llenar el show. Eso no quita que haya que reconocer el esfuerzo que hicieron en las primeras cinco fechas para ofrecer un espectáculo diferente y original al público, dándoles la oportunidad de verlos en un ambiente distinto, emulando a los grandes grupos internacionales, y dejando claro que aún tienen mucho que dar y que ofrecer como banda.
En el repertorio no se dejaron ninguna canción sin tocar, con la diferencia de que en las primeras fechas daban a elegir al público entre Luna Cansada y San Valentín, mientras que en estos últimos dos pases, tocaron «Pelo de foca» al completo para, como nos dijo el propio Gisme durante el concierto, «despedir este disco como se merece». Y es que sin lugar a dudas, este ha sido el álbum que les ha cambiado la vida y ha marcado un antes y un después en su trayectoria.
Fotografías: Eva Jiménez
Canciones como La Basura, Si tú supieras, Mala Manía, Silla de mimbre o Barco de carga, por mencionar algunas, fueron coreadas por todos los presentes en cada una de estas citas. Además, de otras de sus anteriores trabajos como Mierda de fiesta o Recuerdos del baile, que no podían faltar, proliferando en esta última las corbatas azules entre los fans, haciendo referencia a la letra de la canción.
Otros momentos destacados de ambos shows, aparte de la entrada triunfal al escenario caminando entre sus seguidores, son el baño de masas de Coque y Santi entre el público y el ya conocido «momento escalada» de Gisme, subiéndose a cualquier estructura que se le ponga por delante, en este caso los palcos de La Riviera, en Pelo de foca, la canción que da nombre a este disco, o ese momento «Unplugged», más acústico, en canciones como Mírame, Luna Cansada y San Valentín, en el caso de esta última fecha, creando una atmósfera íntima y especial en comunión con todos los presentes, que bien me recordó a ese famoso concierto de Nirvana en el 93, que los convirtió en historia de la música a nivel global.
Con Europa y Nunca nadie también nos tocaron el corazoncito y nos llegaron a lo más hondo. Mientras que el final apoteósico con temazos como Tú No Lo Ves y Matanza en el Hotel nos hizo entrar en un éxtasis colectivo difícil de olvidar. Mención especial también en esta última fecha a ese abrazo final de todo el equipo para celebrar que todo el esfuerzo que han hecho, las horas sin dormir, el cansancio, el sudor, las lágrimas y todo lo que conlleva montar una gira así ha merecido la pena. Así que gracias, chicos, y gracias a todo el equipo que se ha dejado la piel para regalarnos a nosotros como público y a ellos como banda un fin de gira que nunca vamos (ni van) a olvidar. Esperaremos ansiosos a su vuelta, con nuevo disco debajo del brazo, y poder seguir formando parte de una trayectoria imparable que no ha hecho más que comenzar.
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