Lugo se ha vuelto a consagrar como el epicentro de la escena indie nacional con la séptima edición del Caudal Fest. Los pasados 19 y 20 de septiembre, los Jardines del Pazo de Feiras e Congresos, a orillas del Miño, se transformaron en un hervidero de música, energía y reencuentros. Un año más, el autoproclamado «última gran fiesta del verano» no solo ha cumplido con las expectativas, sino que ha dejado el listón aún más alto para futuras ediciones, despidiendo la temporada de festivales con un cartel de lujo y un ambiente inmejorable.
La jornada del viernes arrancó con la propuesta de electrónica experimental de Lisdexia en el Escenario Son Estrella Galicia, seguidos por los sonidos más íntimos de Yarea en el Escenario Cutty Sark, encargados de calentar un ambiente que prometía intensidad. A medida que la tarde avanzaba, el recinto cobraba vida. Uno de los momentos más esperados llegó con Duncan Dhu. La banda liderada por Mikel Erentxun nos regaló un viaje directo a la nostalgia con himnos como En algún lugar o Cien gaviotas, coreados por un público intergeneracional. Después de esto, en el escenario secundario, la inconfundible voz de Vega demostraba su poderío y sus tablas sobre el escenario.
La noche nos trajo a uno de los platos fuertes del festival: Love of Lesbian. Los de Santi Balmes ofrecieron un concierto arrollador, un recorrido por su extensa discografía que hizo vibrar a las miles de almas congregadas. No faltaron temas de su aclamado «V.E.H.N. (Viaje Épico Hacia la Nada)» ni clásicos imprescindibles. Tras ellos, el talento gallego de Carlos Ares se hizo un hueco con su propuesta fresca. Dani Fernández demostró por qué es una de las voces más importantes del pop-rock actual, con una actuación cargada de fuerza y emoción, mientras que poco después, en el Cutty Sark sonaban los ritmos urbanos de Dollar Selmouni.
Pero la energía no decayó con la llegada de la madrugada. El punto álgido de la noche para los más enérgicos llegó con Niña Polaca. Los madrileños, con su descaro y su sonido a caballo entre el garaje y el indie rock, desataron la locura. Desde los primeros acordes de Nora hasta el estallido final con Travieso, el público se entregó a una vorágine de saltos y empujones. Los pogos se sucedían uno tras otro, convirtiendo las primeras filas en una marea humana. La noche la cerró la sesión de Kike Varela, dejando al público con ganas de más.




El sábado amaneció con un sol radiante, preludio de una jornada que prometía ser épica. Los primeros en sonar fueron Aloe Perra y la banda Chicle, dando paso al pop-rock de los asturianos Marlon, quienes congregaron a un gran número de fans en el escenario principal. Por el escenario secundario pasaron la electrónica de Músculo! y las melodías pop de Merino.
La expectación crecía ante la llegada de Zahara. La artista de Úbeda ofreció un espectáculo magnético y lleno de matices, defendiendo las canciones de su repertorio con una intensidad que cautivó a todos los presentes. Poco después, Melendi, como gran cabeza de cartel, congregó a la multitud más grande del fin de semana, repasando sus grandes éxitos en un concierto que fue pura celebración.
El talento gallego tuvo un protagonismo especial, y la prueba de fuego llegó bien entrada la noche en el Escenario Cutty Sark. The Rapants jugaron en casa y se notó. La banda de Muros ofreció un directo incendiario, una explosión de surf-rock y garage que hizo temblar los cimientos del festival. Su energía contagiosa se apoderó del público, que no tardó en responder con pogos salvajes y cánticos a pleno pulmón.
La traca final en el escenario principal corrió a cargo de Carolina Durante. La banda madrileña, fiel a su estilo, ofreció un concierto contundente y sin concesiones, repasando himnos como Cayetano o Joder, no sé. Justo después, el rock visceral de Alcalá Norte tomó el escenario secundario, demostrando por qué son una de las bandas revelación del año. Para cerrar la noche y el festival, la sesión de Elyella transformó el recinto en una gigantesca pista de baile, poniendo el broche de oro a dos días inolvidables de música en directo.



El Caudal Fest 2025 se despide dejando un reguero de momentos imborrables, confirmándose como una cita imprescindible en el calendario festivalero. Ya contamos los días para volver a sentir el rugido del Miño en 2026.
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