Sonido de gaitas escocesas, un WiZink Center hasta la bandera, y muchos instrumentos en el escenario. Todo prometía y, de repente, bang! sale la estrella, brillante, llena de fuerza, y cantado, como toda una declaración de intenciones, el tema Addicted to Love (cover de Robert Palmer).
Numerosas coristas y bailarinas, que a su vez eran virtuosas violinistas, flanqueaban a Rod y llenaban las escena imponiendo y prometiendo una gran noche.
Con una voz rasgada, que iba bailando con los diferentes estilos, el artista iba derrochando actitud, carisma, bailes y, por qué no decirlo, sexapil. Llegó Forever Young, tema que todo el público tarareó y que, cuya letra no puede ser más verdad en su caso:
El concierto fue un viaje a América, a la nostálgica y el amor en algunas canciones más tranquilas como You Wear it Well, o al frenesí y juego de Las Vegas, como en Having a Party. En varias ocasiones, salió un saxofonistas que tocaba unas melodías increíbles; en otras, una teclado que marcaba un sonido ochentero, en algunas otras un arpa (sí, un arpa que sonaba precioso) y, en las que quedan, una guitarra eléctrica que daba ritmo, solos y rock and roll.
Todos los allí presentes comprobamos que es verdad que Rod Stewart puede hacer en un mismo concierto soul, blues, rock, pop o música disco y que todo suena igual de bien, dentro de un espectáculo finísimo, pensado y clavado al milímetro. Asombra verle ahí, con esa chaqueta de lentejuelas y su voz rasgada y potente, casi ocho décadas después.
Tocaron numerosas covers como Oh La La de Faces, Downtown Train, de Tom Wait, o el clásico de Crazy Horse, I Don’t Want To Talk About It, e hizo varios homenajes a reconocidas artistas como el tema It Takes Two, que le dedicó a Tina Turner, o I´d rather Go Blind, dedicada a Christine McVie (de Flletwoood Mac).
Y llegaron Maggie May (cuya melodía comenzó a tocar a la bandurria una de las músicas del elenco) y Da Ya Think Im Sexy?, dos temazos con los que el público acabó de pie. Aunque acabar acabar, lo hicimos con Sailing, y él con un gorro de marinero puesto, dirigiendo el barco al puerto de la ovación. No fue para menos, dos horas de show de un showman que seguro le quedan muchos éxitos por cosechar y escenarios por conquistar, como hizo con el Wizink el pasado 12 de julio.
Fuente de la fotografía: https://rodstewart.com/
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