Hoy venimos a hablaros del Bilbao BBK Live, más concretamente de la primera jornada. La fiesta comenzaba el día 6 de julio en Kobetamendi, como todos los años desde su primera edición en 2006.

Primeramente, para subir al monte, debimos coger los autobuses lanzaderas que salían de San Mamés, para luego subir una pequeña cuesta, que con el sol apretando a la espalda, parecía más bien la subida al Everest. Una vez arriba, y después de hidratarnos debidamente, pudimos disfrutar del concierto de Colectivo Da Silva. Los granadinos se encontraban en el escenario Txiki y levantaron el ánimo de todos los espectadores para dar comienzo a la gran jornada que había por delante. El público saltó a bailar con sus temas y sin duda fue el calentamiento perfecto.
Nuestra siguiente parada fue el escenario San Miguel, en el pudimos disfrutar del emotivo concierto de RY X, uno de los artistas más esperados. Bueno no podemos asegurar que fuese esperado para todo el mundo, pero desde luego ir con una fan incondicional de este australiano os aseguramos que influye a vivirlo de este modo. Gracias a su voz y letras profundas, se creó un ambiente de emotividad desde el primer al último acorde. Sin duda, podríamos decir que fue un gran descubrimiento. Cabe destacar que el concierto se hizo más bien breve, quedando por tocar algunos de sus grandes éxitos como Only, cuyo tema sus fans no dudaron en reclamar, pero los festivales son así, tiempos muy medidos y a continuar con el siguiente concierto.




La tarde continuó en el escenario Nagusia con Amaia y su banda. Sin duda la joven pamplonica demostró control y fuerza siendo capaz de llenar toda la atmósfera de ganas de bailar y corear sus temas. Desde el primer minuto nadie del público podía quitarle los ojos de encima, pero en el momento que se sentó al piano para versionar Fiebre de Bad Gyal nos dejó a todos con la boca abierta. Nos gustaría destacar que no pudo escoger mejor canción para finalizar que, La canción que no quiero cantarte, algo que el público confirmó cuando explotó cantando su estribillo y dejando a todos con más ganas de fiesta.
Casi con el anochecer, comenzó el show de M83, la banda francesa nos mostró su mejor versión, a pesar de pequeños problemas técnicos con la voz y el sonido de algunos instrumentos. Todo el público lo estábamos disfrutando muchísimo cuando de manera inesperada comenzó el diluvio del mes (por lo menos) y muchos nos vimos en la necesidad de buscar refugio con la intención de volver lo antes posible para poder escuchar en directo la icónica Midnight City.


El refugio lo encontramos en la carpa del escenario Beefeater, con tan buena suerte que en ese momento estaba actuando Villano Antillano, una artista increíblemente empoderada que con su música enérgica y reivindicativa nos hizo olvidarnos de cómo y porqué habíamos ido a parar allí. De este modo, pudimos escuchar su alegato siempre necesario hacia la inclusión y la libertad de la comunidad LGTBIQ+.
Y por fin llegó el momento más esperado de la jornada y para muchos de todo el festival, con permiso de los Arctic Monkeys, la gigantesca Florence + The Machine. Podríamos resumir su concierto en una sola frase: ¡No defraudó!; pero entonces no podríamos hablar de todo lo que nos ofreció, su estilo inigualable, su elegancia, su magia, su magnífica voz… Desde el primer momento, nos emocionamos con sus éxitos como Dog Days Are Over o You’ve Got The Love, pero todo el público estalló de la emoción cuando comenzó Shake It Out, a un nivel que apenas se repetiría en todo el festival. También nos dejó momentos muy emocionantes como cuando bajó del escenario para cantar más cerca del público, e incluso tener algún detalle cariñoso con alguno de sus más acérrimos seguidores. Un concierto inolvidable.




Llegó la noche y aunque es oscura y alberga horrores esto no termina aquí. Llegó el turno de Fever Ray con su peculiar estilo gótico, sensual y atrevido. Unas canciones acordes a la atmósfera que proyectaban nos transportaron por un momento a una película clásica de vampiros rodada en la mismísima Transilvania. Toda esta peculiar y bella atmósfera se combinaba con sus fantásticas voces y unos tintes de música electrónica que nos dejaron muy buen sabor de boca para recibir con ganas al siguiente grupo.



The Chemical Brothers fueron los encargados de poner el colofón a la primera jornada. Este dúo hizo lo que mejor sabe hacer, poner a todo el público a saltar con la adrenalina por las nubes con sus animados temas electrónicos, acompañados por unas animaciones acordes a la música que salía de los sintetizadores y altavoces, para meterse directamente en nuestros cuerpos y poseernos.

Igualmente no podíamos dejar pasar la oportunidad de acercarnos a ver a Delaporte, con el hándicap de solaparse con los anteriormente mencionados, pese a ello era numeroso el público asistente que decidió quedarse a ver el show de los madrileños.
Con todo esto decidimos poner punto y final a la jornada y dejaríamos para otro día el pasarnos por los escenarios Basoa y Lasai para ver qué se cocía por allí.
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