Un año más hemos asistido a uno de los mejores festivales de este país, el Festival Gigante, que como cada año congrega a festivaleros de todas las edades, y es que es un gusto ver a gente veterana, junto a niños y adolescentes, lo que hace de este festival un evento muy especial.

La primera jornada arrancaba con los almerienses Nixon, poniendo ya el listón muy alto desde el principio. Siempre es una fiesta ver a estos chicos, y es que demuestran que cada concierto tienen más tablas sobre el escenario. Canciones como Gravitacional, La fiesta o su último lanzamiento, Invencibles, hicieron las delicias de los asistentes más “madrugadores” que se acercaron a verlos.

La tarde continuaba con la llegada de Colectivo Panamera y su particular mezcla de indie con ritmos latinos, que hizo bailar a un Festival Gigante que poco a poco iba llenándose según avanzaba la tarde. Canciones como Quiero mucho más, El Huracán o el estreno de La Décima, llenaron de color el festival, incluso pudimos disfrutar de la colaboración de Rozalén junto a la banda en uno de los temas.

Ya caía la noche y el escenario principal se llenaba para ver a Cooper en su gira de despedida, en la que sonaron temas como Ya llegó el verano o Entre girasoles, calentando al público antes de uno de los grandes momentos del festival.

Y  es que por fin llegaba el gran momento del jueves, desde Alcalá de Henares llegaba Rayden, el cual desplegó toda la artillería en un Festival Gigante totalmente entregado. Con temas como Gargantua, Haz de luz o Matemática de la Carne puso patas arribas el festival de Guadalajara.

Y el rapero no estuvo solo sobre el escenario, si no que contó con muy buena compañía. La primera en acompañarle fue Rozalén con la que compartió la canción Tres Otoños. Y, cómo no, también contó con Bely Basarte en Careo, y es que siempre es emocionante ver la conexión entre ambos artistas.

Tras el huracán Rayden, le llegaba el turno a otra de las artistas de moda de este país, Rozalén, que aterrizaba una vez más en el escenario Gigante, pero esta vez para regalarnos un concierto lleno de magia. La artista manchega despegó todo su poderío con canciones clásicas, como Las hadas no existen o Será Mejor, junto con temazos de su nuevo disco como La puerta violeta o Girasoles, haciendo las delicias de todos sus seguidores que abarrotaban el festival.

Después de Rozalén, llegó el drama al festival, Glitch Gyals, que dio un espectáculo lamentable, aunque para gustos los colores, claro está. Sus letras sin sentido y sus coreografías nefastas pusieron fin a la noche de mucha gente. Ni siquiera canciones como Muslona lograron conectar con el público, una pena. Por lo menos si querías reírte, te reías.

Con esto finalizamos la primera jornada del festival, en el que también disfrutamos del Escenario Coca Cola, y de una organización de 10, sin apenas colas en las barras, una entrada organizada y unos baños limpios y constantemente cuidados, cosas que agradecer para el público de un festival de esta magnitud. Eso sin dejar de mencionar la zona DJs y el acierto de la zona infantil, que estaba repleta de mini-festivaleros con sus papis. Muy pronto os seguimos contando como hemos vivido esta edición del Festival Gigante, así que permanecer atentos al blog.