¿Quién no ha cantado alguna vez eso de “Tu saliva en mi saliva, es física o química”. ¿Todos, verdad?. Entonces, seguro que sabéis de quien hablo. Aunque Despistaos es mucho más que eso, han sabido mantenerse a lo largo del tiempo, y reinventarse para volver con más fuerza que nunca gracias a su nuevo trabajo, Estamos Enteros. Un título que desde luego le viene como anillo al dedo a este nuevo álbum, ya que han dado un carpetazo sobre la mesa y nos han dejado más que claro que han vuelto para quedarse, como bien pudimos comprobar el pasado 8 de junio en La Riviera al paso del grupo por la capital con la gira del mismo nombre.

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Fotografías: José Carlos San Gabriel

Durante dos horas de concierto, los de Guadalajara reventaron la mítica sala a ritmo de sus canciones más icónicas pero también dejando sitio para los temas nuevos como Estamos enteros, que da nombre al disco, con el que empezaron el concierto, o Mi accidente preferido, que estrenaron hace poco junto a Juancho de Sidecars y que se ha convertido en una de las canciones más escuchadas en Spotify. Y una cosa curiosa al respecto, casi fueron estos últimos los que resonaron más fuerte por parte del público, ya que existe una nueva generación de fans que han descubierto a Despistaos ahora, en esta “segunda ronda”, mientras que por el contrario, los que los seguimos de antes, nos emocionamos y vinimos arriba con los temas más antiguos de la banda como Mañana por la mañana, Ruido, Estrella, Dibujando primaveras, Lo que queda del invierno o Lo que hemos vivido, por mencionar alguna de las más destacadas.

Pero antes, las encargadas de abrir esta gran noche fueron Ecléptica, que no era la primera vez que acompañaban a Despistaos en esta gira, ya que estuvieron también con ellos durante su visita a México. Fue un concierto enérgico y divertido, con el que consiguieron caldear el ambiente para lo que se avecinaba, gracias a temas como Miss Emociones, Dices Que No, Que No, o Cuando Los Pequeños Hablen de Nosotros, canción que salió durante un tiempo en el anuncio de El Hormiguero.

Pero no fueron las únicas que acompañaron a Despistaos sobre el escenario, ya que una ocasión tan especial como esta, bien se merecía unos invitados a la altura de las circunstancias. La primera de las colaboraciones fue con Sean Marholm, cantante de Dinero, al que Dani recibía con estas palabras: “Dicen que en España no hay buenos grupos de rock, eso es porque no conocen a Dinero”. Sean, por su parte, tampoco quiso quedarse callado y aprovechó la ocasión para hacer una reflexión al hilo de la canción que iban a cantar: “Con el silencio no hay música, sin música no estaríais vosotros ahí, y si no estáis vosotros ahí, nosotros no estaríamos aquí arriba”, nos aseguraba antes de dar paso a la canción elegida, El silencio.

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Fotografías: José Carlos San Gabriel

Pero esta no era la única sorpresa que nos tenían preparada, ya que las chicas de Ecléptica volvieron a salir al escenario para cantar con ellos Casi siempre, casi nada, revolucionando por completo La Riviera y haciéndonos recordar viejos tiempos con este tema. El productor Tato Latorre, que Dani nos contaba que les ha ayudado mucho con este nuevo disco, y David Otero completaban el cartel de invitados de la noche. Con este último, cantaron una de mis canciones favoritas de este nuevo disco, Las cosas se me olvidan, creando un momento único y especial en la sala.

Desde que nos estamos dejando y Gracias ponían el broche de oro a este primer bloque del concierto y nos preparaban para el final que estaba por llegar. Y es que aun tenían unos cuantos ases guardados bajo la manga. Uno de ellos,  fue Crespo que nos sorprendió saliendo solo al escenario, guitarra en mano, para cantar Un beso y nada más, siendo este uno de los momentos más íntimos del concierto. El repertorio llegaba a su fin con más hits de la banda como Caricias en tu espalda o Estoy aquí, antes de dar paso a uno de los momentos más esperados de la noche con Física o Química, que todos cantamos a voz en grito (para que lo vamos a negar). Hay que decir que tanto ellos como el público estuvimos completamente entregados desde el minuto uno, yo, lo reconozco, acabé exhausta de tanto cantar, bailar y saltar, pero desde luego que mereció la pena.

Con Cada dos minutos y una buena ración de conffeti, en el cual no escatimaron todo sea dicho, terminaba la gran noche del regreso de Despistaos en La Riviera de Madrid. Una noche en la que todos volvimos a ser adolescentes de nuevo y en la que ellos demostraron que “están enteros” y que han vuelto para quedarse. Gracias Despistaos, gracias Ecléptica y gracias a todos los invitados por hacer que fuera una noche tan bonita y que recordaremos siempre. ¡Nos vemos pronto!