No es la primera vez que os hablamos de Veintiuno en el blog, así que qué os podemos decir de ellos que no os hayamos dicho ya. Ya han pasado unos meses desde que los viéramos conquistar la sala El Sol de Madrid, ahora su objetivo era mucho más ambicioso, llenar su primera Joy Eslava. Y desde luego que lo cumplieron con creces, quedándose a muy pocas entradas del SOLD OUT.

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Fotografías: @GemaEsRo

Aunque como suele decirse, lo importante no es la cantidad si no la calidad, y en esta ocasión, demostramos no ser pocos los verdaderos seguidores del grupo toledano. La sala fue llenándose rápidamente en cuanto abrieron las puertas y en el ambiente se palpaban las ganas de disfrutar de ellos, así como la sensación de que esa noche iba a suceder algo grande.

Diego, Yago, Pepe y Jaime salieron pletóricos al escenario, como no podía ser de otro modo, no pudiendo ocultar sus caras de emoción y sus sonrisas durante todo el concierto. El Desfile fue la canción elegida para abrir el show, que empezó por todo lo alto gracias a este tema que es toda una declaración de intenciones contra el acoso escolar. La noche continuaba con Delirio y Estela plateada, antes de la cual Diego hizo un inciso para contarnos que esta canción habla de cuando llega esa persona especial que lo cambia todo y te hace querer ser mejor.

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Fotografías: @GemaEsRo

Poco a poco se iban sucediendo temas tanto de Gourmet, su disco más reciente, como de trabajos anteriores, como El apetito, Apagón o Me gustaría, y por supuesto, Gourmet, que da nombre a su último trabajo. Entre canción y canción, Diego nos daba las gracias a todos por asistir al concierto y elegirlo entre toda la oferta musical que había ese viernes en la capital. Y es que no tenían fácil competencia, aunque en Madrid lo raro es no coincidir con ningún otro evento sea el día que sea.

Entonces, llegaba una de mis canciones favoritas de este último disco, Delicadeza, que según nos explicó Diego segundos antes, está dedicada a toda esa gente que no ha creído en ellos, y con la que todos nos entregamos al máximo, creando una atmósfera especial en la sala, que fue in crescendo a medida que avanzaba la canción. Después, le llegaba el turno a Por si acaso, aunque antes le cantábamos el cumpleaños feliz a Yago (que noche más bonita para cumplir años) y tras la cual Diego nos aconsejaba que “piano, piano, se va lontano”, es decir, poco a poco se va lejos, un lema que ellos aplican a la perfección, teniendo en cuenta el crecimiento que han experimentado desde que empezaron hasta este último disco.

El momento íntimo de la noche llegó de la mano de Los Santos Imprudentes, con la que Diego nos deleitó con una preciosa versión al piano que todos disfrutamos en respetuoso silencio. Por si eso fuera poco, en una noche tan especial como esta no podían estar solos, así que contaron con la presencia de dos invitados de lujo, Zahara y Zetazen. Con la primera interpretaron Tu nombre, cuya versión conjunta lanzaron el pasado mes de abril y en la cual ambas voces, la de Diego y la de Zahara, se acoplan a la perfección, haciendo que sea aun más emocionante.

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Fotografías: @GemaEsRo

El otro as bajo la manga que guardaban los toledanos, era la colaboración con Zetazen, que le puso el toque urbano a Cabezabajo, otra de mis canciones favoritas del disco y que fue coreada por todos los asistentes de principio a fin. El final se acercaba irremediablemente, y cómo no podía ser de otra manera, lo hacía a ritmo de Dopamina, uno de los grandes hits de Gourmet, con el que todos nos dejamos llevar y nos entregamos a tope, poniendo el broche de oro a una noche de diez, y es que como dice la canción, “tal vez nos mate pero sabe a pura vida”.

Gracias, chicos, por regalarnos una noche tan especial, por crecer manteniendo los pies en la tierra y por dejar que nosotros también disfrutemos del camino a vuestro lado.

¡Nos vemos pronto!