El jueves pasado llegábamos a la sala Joy Eslava de Madrid para disfrutar del último concierto de L.A. en la capital, la cual no tardó apenas en llenarse, tantas eran las ganas de despedir al grupo como se merece. L.A. nos recibía con incienso y una pequeña hawaiana, creando un clima relajado y especial para la noche que nos esperaba.

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Fotografía: Eva Jiménez

Eran las 21:00 cuando toda la banda salió al escenario, saludando a un público melancólico y con caras tristes por la despedida del conjunto. Pero este estado duró solo hasta que Luis se enfundó la guitarra de la mano de su backliner Jorge, y comenzaron los acordes de Hands. El público empezó a vibrar al ritmo de la banda, entonces Luis les incitó a que gritasen aun más, convirtiendo a público y artistas en una unidad que continuó con Perfect combination (canción cantada a pulmón por todos los asistentes).

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Fotografía: Eva Jiménez

Después comenzó el riff de Luis, seguido de un Dimas cañero, y un Ángel atronador que hacía retumbar cada subwoofer al compás de Rebel, demostrando más tarde Pep ser uno de los más virtuosos con un solo de guitarra impresionante. Tras cinco canciones, Luis decidió dar las buenas noches al público, además de comentar que hace 10 años estuvieron aquí (en Madrid), y que aquí se podría decir que fue dónde empezó todo. Luis intentaba comprender al público y por eso comentó que intentarían mantener la compostura esa noche, y que si alguien se desvanecía que no nos extrañásemos, antes de continuar con Crystal Clear, una canción que cantaron hace 10 años en Madrid y que pertenece a Heavenly Hell.

Continuamos viendo durante toda la noche como la banda desprendía un cariño admirable entre ellos: Luis se iba a tocar de vez en cuando cerca del telón de foro para que su banda cobrase el protagonismo que merece, Ángel dedicaba más de uno de sus fraseos a Dimas, su compañero más cercano de escenario, y Pep y Luis interactuaban entre ellos manteniendo duelos con guitarras en mano.

Seguía el bolo y Luis decidió cantar solo acompañado de su guitarra, invitando a toda la Joy Eslava a bailar con él con Do you wanna dance with me again next summer. En este momento, nadie cantaba en la sala, todos estaban a los pies de Luis y se creaba uno de los momentos mas íntimos del show. Todos querían escucharle solamente a él y quedarse con ese recuerdo en sus retinas para siempre.

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Fotografía: Eva Jiménez

Querían dejarnos con buen sabor de boca, y tras ese momento tan especial terminamos de bailar en nuestra cita con L.A. con temazos como son Helsinki y Suddenly. Para acabar, la banda quiso que parásemos el tiempo durante un instante y disfrutásemos de la última canción, Stop the clocks. Y es que el reloj de L.A. puede que se haya detenido indefinidamente, pero siempre nos quedarán sus canciones y la esperanza de que vuelva a funcionar en algún momento. ¡Hasta siempre, CRACKS!