Tenía muchas esperanzas puestas en el concierto de Vetusta Morla en Salamanca y tengo que decir que no decepcionaron, más bien al contrario, superaron todas las expectativas. Debo reconocer que pese a llevar escuchándolos desde hace tiempo, era la primera vez que los veía en directo en un concierto propio de la banda. Con gran maestría los de Tres Cantos supieron elegir un setlist en el que repasaron toda su discografía, incluyendo, por supuesto, su último trabajo, Mismo Sitio, Distinto Lugar.

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La encargada de abrir la noche en el Multiusos Sánchez Paraíso fue Alice Wonder, que con su voz soulera amenizó la espera hasta la llegada de los vetustos. Tanto las gradas como la pista se iban llenando con gran rapidez según se acercaban las 21:30 h., hora prevista de inicio del concierto. Ya no cabía ni un alfiler cuando se apagaron las luces y empezaron a sonar los primeros acordes de la canción que da nombre al álbum, Mismo Sitio, Distinto Lugar, generando una mezcla de éxtasis e impaciencia en todos los presentes hasta que ellos aparecieron en escena. Deséame Suerte, El Discurso del Rey y Palmeras en La Mancha fueron las canciones elegidas para dar el pistoletazo de salida a dos horas de puro espectáculo, magia y energía. Hay que decir que Pucho estaba pletórico y no dejó de deleitarnos con sus bailes desde el primer minuto hasta el último.

Con Golpe Maestro, llegó otro de los grandes momentos del concierto, ya que se creó una comunión especial entre la banda y el público que no cesamos de cantar en toda la canción. Sin duda, para golpe maestro el que se marcaron ellos con esta canción y con el concierto tan especial que nos estaban ofreciendo y eso que no había hecho más que empezar. Y es que cuando todavía no nos habíamos recuperado de este gran momento, llegó Maldita Dulzura, para terminar de conquistarnos por completo si es que no lo habían hecho ya. Confieso que esta es una de mis canciones favoritas del grupo así que la emoción fue real.

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Además, también hay que destacar el magnífico trabajo de los técnicos de iluminación y el equipo audiovisual, ya que detrás del escenario en la pantalla se proyectaban diferentes animaciones a juego con cada uno de los temas y cada animación era mejor que la anterior. Eso junto al increíble juego de luces que habían montado contribuía sin duda alguna a crear una atmósfera mucho más especial y hacer que te sumergieras aun más en el concierto.

Entre canción y canción, Pucho nos explicaba que este último disco habla de la transformación, de buscar nuevos retos para afrontar el futuro, nos contaba también que ahora eran más sabios que antes y hacía un alegato a favor de las mujeres, asegurando que el presente es nuestro y que “nosotros sí os creemos”. Y es que respecto a esto, hay que contar que antes de que comenzara el concierto en la pantalla que estaba detrás del escenario se leía un gran “Solo sí es sí”. Gracias por este gran gesto.

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Temas como Cuarteles de invierno, Copenhage, Guerra Civil o La Vieja Escuela, se sucedían según avanzaba la noche, provocándonos una montaña rusa de emociones a todos los asistentes, llena de subidas y bajadas, de bailar como si no hubiera un mañana, saltar, mirar al de al lado y sentir que lo que estábamos viviendo era un momento único e irrepetible. Tengo que reconocer que me emocioné en más de una canción pero es que todo estaba siendo tan intenso.

Y así nos acercábamos a la recta final del concierto, aunque la banda aun tenía mucho más arsenal preparado para terminar por todo lo alto como así fue. Pucho aprovechó uno de los pequeños descansos para contarnos las ganas que tenían de compartir el disco con nosotros y todo el esfuerzo que habían hecho para hacerlo realidad. Además, también quiso acordarse de la gente que llevaba trabajando toda la semana para hacer que la noche fuera perfecta y todo estuviera en su lugar, nunca mejor dicho. Y es que como he mencionado antes tanto la puesta en escena, las luces, el sonido estaba cuidado al detalle así que desde aquí un aplauso gigantesco para todo el equipo que lo hizo posible.

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Con 23 de junio emprendíamos la última parte del show, que por mi parte no quería que acabara porque estaba siendo perfecto, mucho más de lo que me había imaginado. Los madrileños consiguieron dejarnos sin respiración con canciones como Al respirar, Punto Sin Retorno, La Deriva, Mapas, Sálvese quien pueda o Valiente. Para llegar a uno de los momentos más esperados de la noche con Te lo digo a ti. Y es que aquí la puesta en escena no podía ser mejor, “El Indio” señalándonos tanto a nosotros como a Pucho con una mano colgante, Pucho con una peluca rubia y grabando una parte de la canción con un palo de selfie, todo tan surrealista pero a la vez tan bien elegido para un tema tan potente como este.

Aun estábamos exhaustos tras este temazo, cuando la banda se despidió pero solo momentáneamente con Fiesta Mayor. Y es que aun nos tenían preparada la traca final para los bises en el que no podía faltar Consejo de Sabios. También aquí Pucho le quiso dar las gracias a todos los equipos que habían trabajado duramente en la realización del concierto, el equipo de luces, el de sonido, los de audiovisuales, el de backliners… todos los que habían contribuido a que el inicio de esta nueva gira no pudiera haber sido mejor. También nos confesó que “esta gira es un pifostio” y volvió a hacer hincapié en que “un sí es un sí solo si es libre y consentido”. Gracias, Pucho, por ser tan grande.

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Ya si que se acercaba el final y es que como suele decirse todo lo bueno se acaba. El Hombre del Saco fue la penúltima canción para cerrar a lo grande con Los días raros, donde las más de cinco mil almas que estábamos allí congregadas y ellos fuimos uno mientras coreábamos y cantábamos al unísono como si no importara nada, como si no existiera nada más. Incluso, más de uno echamos una lagrimita de emoción.

Y es que fue un concierto emocionante, intenso, apoteósico, de los que sabes que es muy difícil que se puedan volver a repetir y que disfrutas como si fuera el único porque en realidad lo es. “Nos quedan muchos más regalos por abrir, monedas que al girar descubran un perfil, empieza el celofán y acaba en eco…”. Sin lugar a dudas, el mejor regalo que nos pudisteis hacer fue este conciertazo, así que gracias, chicos, por la magia y por la música.