The Lumineers iluminan las Noches del Botánico

La noche en que The Lumineers eclipsó el cartel de las Noches del Botánico. Así lo describiría yo, porque fue una noche llena de magia, emociones, y buenas vibras. Nadie pudo salir de allí sin llevarse un pedacito de positividad dentro de sí mismo, pues es lo que uno recibe en un concierto de The Lumineers.

Con su sencillez y su autenticidad, supieron como hacernos ponernos los pelos de punta con cada nota en cada canción, y con una cercanía que muchos otros artistas no tienen, pero que The Lumineers sí.

La energía que The Lumineers proyectaba en el escenario era directamente proporcional al amor que recibían del público, lo cual probablemente rebasó las expectativas que la banda tenía. Con un sonido realmente bueno (ya que en las Noches del Botánico la acústica allí es inmejorable), la banda dio un gran concierto, no sólo por la energía que fluía entre ellos y el público, sino también por lo que nos dejaron escuchar.

En más de una ocasión, su cantante Wesley nos sorprendió bajando del escenario para estar entre los allí presentes y cantarnos a pie de pista. Además, el polifacético Stelth Ulvang, que lo mismo toca el piano que la guitarra, la mandolina o el acordeón entre otros instrumentos, el cual fue descalzo durante todo el concierto dado que es muy fan de subirse encima de los instrumentos, también se subió a lo alto de las gradas con guitarra en mano a tocar cerca de los más alejados del escenario. Definitivamente, vimos a The Lumineers en estado puro.

Fotografías: Carol Mejías

Abrieron la noche con la canción Brightside, con Wesley a la guitarra y Jeremiah a la batería, mientras poco a poco se iban incorporando el resto de la banda. Pero como era de esperarse, el momento clave de la noche vino cuando llegaron los “Ho” y los “Hey” de la canción más conocida de la banda y la cual los catapultó a nivel mundial. Aunque también hubo canciones que el publico no dudó en cantar y corear como Where we Are, Charlie Boy, Gloria, la preciosa y delicada canción de Ophelia y también su versión más folk que contagió a las gradas y a una pista repleta de fans, en la que los presentes saltaron, gritaron y bailaron con Flowers in your hair.

Fotografías: Carol Mejías

Tuvimos la suerte de que The Lumineers trajeron una puesta en escena sencilla pero a la vez cercana y eso hizo que del escenario saliera una pasarela por la que se moverían sin dudarlo toda la banda y la que dio mucho juego al grupo para conectar mucho más con el público y regalarnos momentos como con Slow it Down, donde Wesley y Jeremiah, solos los dos ante el público, interpretaban la canción con solo guitarra, pandereta y bombo, la cual empezó con calma pero que después se terminó acelerando a cada acorde de guitarra. O en el tema de Never Really Mine, donde Wesley con guitarra en mano acabó tumbado en la pasarela rodeado de mil manos que lo adoraban.

Pero el momento cumbre de la noche sin duda fue el bis que regalaron cargado de unas cinco canciones y más que queríamos los allí presentes, pues esa noche no queríamos que terminara de ninguna de las maneras, ya que tras cada canción siempre queríamos más y The Lumineers siempre nos daba más, y así fue, regalándonos ese maravilloso bis con Donna, Submarines, Remington y Reprise. Pero The Lumineers es sinónimo de ritmo, de rasgar el alma o envalentonar espíritus, y por eso invitaron por última vez a «levantarse y levantar la voz» para cerrar oficiosamente el concierto con Stubborn Love, en el que esta sintonía entre músicos y espectadores, entre artistas y público, alcanzó el éxtasis con esa canción a corazón abierto. Porque es una canción que te llena, te llega, te toca el corazón y hace que te vayas a casa con las pilas recargadas, porque así son The Lumineers. Desde En Clave de Indie esperamos que vuelvan de nuevo a iluminar las Noches del Botánico y os recomendamos encarecidamente que si tenéis oportunidad acudáis a verlos.

Fotografías: Carol Mejías

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