La noche en la que ardió Salamanca con Arde Bogotá

«Voy a tener que arder contigo, voy a tener que arder contigo, y si nos dan las calles sin perder detalle, ¡esta noche es! ¡Esta noche es!». Ya lo dice Antonio en Abajo y desde luego que en esta ocasión, «la noche fue».

Había muchas ganas de disfrutar de los cartageneros en la ciudad charra y es que es innegable que «los chavales» arrasan por cada ciudad que pisan, creando nuevos seguidores a su paso y afianzando a los fieles que los seguimos desde el principio.

La sala elegida para esta nueva conquista (patrocinada por Vibra Mahou) no fue otra que Camelot, sala con aires medievales y que es todo un referente en la noche salmantina. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de un concierto en esta sala y debo decir que me sorprendió gratamente, no solo por su reciente reforma, que le ha hecho ganar puntos respecto a cómo era antes, si no también por la buena calidad del sonido y la acústica del local. Y es que el concierto sonó mucho mejor de lo que me esperaba. Las luces siguen siendo la cuenta pendiente de muchas salas de conciertos, pero en esta ocasión tampoco estuvieron nada mal para lo que podía haber sido.

El concierto empezó como lo empiezan las grandes estrellas, y es que para subir al escenario Antonio, Jota, Dani, Pepe y Lalo tuvieron que hacer «el paseillo» desde la salida de camerinos a la escalera de acceso al mismo situada en el lado contrario, mientras eran recibidos entre gritos de júbilo por el público y tomaban después sus posiciones en las tablas. ¿Será esto una señal de lo que está por venir?

Poco después, Antonio nos daba la bienvenida confesando que «es un placer venir desde tan lejos y encontrar tanta gente» y entrábamos en materia con Dangerous, Cariño y una de mis canciones favoritas, Tan alto como tus dudas.

Ya con el público bien arriba, nos llevaban «A lo oscuro» y nos animaban a protestar contra la incertidumbre y la explotación laboral en Tijeras para terminar este bloque con Millenial. «Ten fe, confía en mí y mañana lo arreglamos». Según explicaba Antonio, esta frase proviene de ese momento de la noche en el que alguien reflexiona y se pone un poco intenso.

Y de intensidades iba la cosa, ya que nos prometió de forma solemne tocar todo el repertorio de Arde Bogotá esta noche, así que tras El Dorado y Big Bang, le llegaba el turno a Mi carro. Para después hacernos una pregunta: ¿Quieres casarte conmigo?. Creo que todos coincidimos en que es un sí rotundo. ¿Quién no iba a querer casarse con la banda del momento?.

Peticiones nupciales aparte, aprovechaban la ocasión para darle las gracias a su equipo, destacando la labor de Miguel Alcázar al sonido, y pidiéndonos que guardáramos un pequeño secreto: este era el último concierto de Lalo en esta gira así que había que hacerlo especial. El motivo de su ausencia pronto lo sabréis, pero creerme que es más que justificado. Después de todas estas confesiones, los de Cartagena hacían subir el nivel y la temperatura de la noche con El Beso, Virtud y Castigo, que como siempre dice Antonio es la canción de amor de Arde Bogotá, y Te van a hacer cambiar, en la que Antonio para no perder las buenas costumbres, se bajó del escenario para cantar entre el público.

Tras la boda, el destino de la luna de miel estaba claro. Nos llevaron a visitar Exoplaneta antes de regresar al origen, a la canción que lo cambió todo, Antiaéreo. Y entonces, Salamanca ardió y Camelot se vino Abajo en un final explosivo y apoteósico. Que se vayan preparando los bomberos porque esto ya no hay quien lo pare. Próxima parada: La Riviera.

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