Cuando sonaron los primeros acordes de The Trap, el público madrileño fiel a los finlandeses enloqueció. Arrancaba Satellite Stories y lo hacían a lo grande en su gran noche.

Y en ello se empeñaron, continuando con una de las grandes canciones de su último disco, Coupons. A los chicos de Oulu se les veía con ganas de dejarse la piel en cada canción.

Más tarde, llegó uno de los momentos más emocionantes del concierto, un Esa Mankinen emocionado bajó a cantar con su gente Radiant, uno de sus grandes himnos. Y la noche no había hecho más que empezar. Después le siguieron Mercury y Australia, otra de las canciones más aclamadas por el público en sus conciertos. Esa no dudó en bajar de nuevo del escenario para cantarla con su público, ya incluso deshaciéndose del sombrero que siempre le acompaña.

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El show siguió encadenando canciones como Heroine, Miracle y Carried Away, creando un ambiente especial con los seguidores de la banda y llenando la sala de buen rollo y alegría.

Satellite Stories estaba disfrutando y se veía, Jyri, el bajista del grupo estaba eufórico, mientras Ervasti no dejaba de sonreír golpeando su batería. Esa dedicó unas palabras de cariño al público madrileño, considerando amigos a los allí presentes y comentando que no era momento de tristezas, sino de reír y bailar, que no quería ver a nadie triste. Por eso, habían preparado un setlist especial y largo, ya que como bien dijo al día siguiente no teníamos que madrugar, ni ir al trabajo o al colegio.

Después de la sucesión de canciones y mensajes de la banda, llegó otro de los momentos clave del concierto con Confetti. Uno de los temas icónicos del grupo y que el público no dejó de corear en ningún momento.

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La noche era un fiesta y tras Lorraine, llegaron dos de los grandes temas de su quinto álbum, Cut out the lights y Green River, mientras los fieles seguidores que llenaban la Sala Moby Dick vibraba y se emocionaban junto a la banda. Al final del tema, el cuarteto tomó un descanso abandonando el escenario, con la clara sensación de que ni ellos ni nosotros queríamos que acabara el concierto, ya que estaba siendo una noche para recordar.

Entonces, Esa Mankinen, hizo acto de presencia y, notablemente emocionado, comenzó a interpretar la preciosa canción No Adagio. Solo él y su guitarra entre las pancartas y las muestras de cariño de sus fans. Y ya, con toda la banda en el escenario, volvía la fiesta de la mano de México, así como los saltos y los bailes cediendo parte del protagonismo al público.

Y llegó para mí uno de mis momentos favoritos de los conciertos de Satellite, era el turno de mi canción favorita, Sirens. El público enloquecido no dejó de cantar al unísono mientras bailábamos, reíamos y saltábamos olvidándonos de todos los problemas por un instante. Y en plena locura, llegó el turno de Campfire, todo parecía apuntar que era el final del show, pero los finlandeses aun nos tenían una última sorpresa preparada.

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Tras un discurso agradeciendo el cariño de la fantástica familia que congregaba la sala, comenzó a sonar Vagabonds, recordando por qué son unos de los grandes grupos del género. A continuación, llegó otro tema de los primeros discos como Helsinki, y también Lights Go Low allanando el camino a una de las canciones que echaremos mucho de menos seguro, Kids Aren’t Safe in the Metro. Con esta la Moby Dick se convirtió en una auténtica fiesta, entre bailes, pogos y sobretodo mucha felicidad, con un Jyri, disfrutando como uno más y animando a dos chicas del público a subir al escenario a bailar. Mientras, el gran Marko Haikkinen, luchaba para hacer un solo sin una cuerda de la guitarra, entre las risas de sus compañeros.

Por desgracia, ya si que llegaba el final de la noche de la mano de Family. No había mejor título para acabar la velada y cerrar el último concierto en Madrid de Satellite Stories. Porque la comunión entre los finlandeses y su leal público hace que formen una familia.

Se despidieron entre nuestras de cariño, entre abrazos, sabiendo que era la última vez. Echaremos de menos al cuarteto de Oulu, que desde ese pequeño pueblo de Finlandia, llegaron a codearse con los grandes grupos británicos.

Cut out the lights, miss you guys.