Hablamos con andrés iwasaki sobre su nuevo trabajo, «zulviem»

Andrés, para quienes aún no te conocen: ¿en qué momento de tu vida aparece la música como una necesidad y no sólo como una afición?

Creo que el momento en que realmente fui consciente de que la música era algo más que una afición fue en 2015. Aunque ya entonces había grabado y subido algunas covers a mi canal de YouTube, nunca me tomé tan en serio la música como cuando estuve de Erasmus en Newcastle upon Tyne. Allí conocí a Nishant Verma, estudiante de composición musical con quien compuse varios temas en inglés. También conocí a un grupo de amigos muy especial que me apoyó y me alentó a componer y cantar. Además, descubrí los micros abiertos por primera vez y esto fue crucial para que al llegar a España hiciera lo mismo. Recuerdo pensarme por primera vez como músico entonces.

Tu proyecto se mueve entre lo íntimo y lo narrativo. ¿De dónde surgen normalmente tus canciones: ¿de experiencias personales, de historias ajenas o de una mezcla de ambas?

Me encantaría componer sobre personajes e historias que no existen, pero este es un desafío que todavía no he tenido el placer de asumir. Hasta ahora he escrito sobre vivencias e inquietudes propias, aunque reconozco que en el EP Un cadáver exquisito (2021-2023) me permití explorar la composición de canciones a través de personajes ficticios. Me encantaría ser capaz de escribir canciones sobre experiencias que no he tenido, es un reto compositivo y un entrenamiento creativo muy completo.

Tus letras tienen un fuerte peso emocional. ¿Cómo es tu proceso de escritura? ¿Eres más de sentarte a trabajar una idea o de esperar a que la canción “llegue”?

Quizá me inclino más por la segunda opción, aunque me encantaría ser de los autores que se sientan a trabajar y a fuerza de empeño consiguen sacar una canción en poco tiempo. A veces tardo años en terminar de escribir una única canción, otras apenas unos días, pero esta es la excepción. Creo que, en mi caso, antes que la idea, antes que las palabras, viene la música. La mayoría de las veces, los acordes que encuentro no llegan a ser tan potentes como para inspirar un mensaje, pero hay ocasiones en las que una melodía se impone y se hace necesario darle una letra. No me gusta forzar las canciones, cuando puedo intento avanzar y normalmente, si llego a un callejón sin salida, un verso aparece en el momento menos pensado y te abre una puerta allí donde pensabas que ya terminaba el viaje.

Musicalmente, ¿qué artistas o proyectos sientes que han influido en tu forma de componer, tanto a nivel sonoro como lírico?

Creo que musicalmente he sido muy permeable a todos los artistas que estaba escuchando cuando componía canciones. Las canciones que componen mi último disco se escribieron entre 2020 y 2025. Desde entonces he escuchado a fondo a El Kanka, Té Canela, Silvana Estrada, Silvia Pérez Cruz o Valeria Castro, entre otros. Pero también a un grupo de autores más emergentes y que he tenido el placer de conocer en persona (incluso tocar con algunos de ellos): Arisa Vedra, Alfonso Bucero, Las nietas del Charli, Juan Gallardo, Eva Calero, Borja Pikó, Paco Portalo, Ombligo, Anís Guateque, Shadday López, y un largo etc… Todos los mencionados han sido fundamentales para construir el imaginario musical que ha alimentado mi forma de componer en los últimos años.

Ahora hablemos de tu nuevo trabajo, «Zulviem», que acaba de ver la luz. ¿Por qué este título? ¿Qué significa y de qué hablan las canciones de este álbum?

Zulviem es una palabra inventada, es una palabra que cruzó mi mente cuando al mirar el mar vi cómo las olas regresaban dejando un espejo kilométrico y fugaz sobre la orilla. Un fenómeno tan bello necesitaba una palabra, una que no existiera aún. Quiero pensar que en este mundo no está todo inventado, que aún hay palabras por nacer y fenómenos que, por primitivos que sean, no han sido nombrados. Ese reflejo fugaz apareció ante mí no solo como una imagen bella, sino como un anuncio de lo que es la vida y el presente: algo inmenso pero efímero. Creo que en las canciones de este disco hablo del tiempo (en “Zulviem”, “Un mapa en la espalda” o “Estoy aquí”), hablo del amor y su lenguaje íntimo (en “Ojos tierra” o “Diccionario para nadie”) y apunto a una serie de conjuros que a mí me han venido bien en el día a día (en “Si se cae el cielo” o “Me perdono”). La gente que ya conocía mi música va a encontrar unas canciones más maduras que las anteriores y aquellos que no la conocían, descubrirán un universo distinto en el que poder detenerse.

¿Qué papel juega el directo en tu proyecto? ¿Cambian mucho las canciones cuando las llevas al escenario?

Dependiendo del formato sí puede darse un cambio bastante grande. Normalmente, y cuando toco fuera de Madrid, estas canciones suenan sin más acompañamiento que mi guitarra y voz. En esos conciertos pequeños se vive una catarsis íntima, más cercana y también tengo la posibilidad de adaptar mi energía a la sala y la audiencia.

En la presentación del disco el día 14 de enero tuve la suerte de tocar las canciones con la banda, la misma banda que grabó en el estudio conmigo y con Eduardo Molina. No solo es una ventaja el tocar con estos músicos, que ya han impreso su carácter en los arreglos del disco, sino que en cada uno de los directos nos compenetramos más y más. Mauri Rigo a la percusión, Violeta Salvador al teclado y el acordeón, Carlos Otero al bajo y al contrabajo y Shadday López y Alfonso Bucero a los coros. Todos juntos hacen que las canciones no traicionen a la grabación y crezcan más que en el disco.

Hablando de directos, como has mencionado, el pasado 14 de enero estuviste presentando “Zulviem” en Madrid, en la Sala Villanos. ¿Cómo fue la experiencia?

No puedo estar más contento con cómo fue. Viví el proceso con mucho nervio y (¿por qué no decirlo?) con un poco de sufrimiento. Todo esto pasó a un segundo plano el día 14. La sala se veía llena, podía ver rostros de emoción en las primeras filas y escuchar a la gente desde el fondo cantando conmigo muchas de las canciones que ya había publicado. Saber que todo el trabajo que llevas haciendo tanto tiempo ha cuajado y dado sus frutos es un regalo que solo puede sacar de mí el mayor de los agradecimientos. Además, ocurrió algo inesperado e inédito hasta la fecha, mi tía Maribel (la protagonista de “Horroroso”, del EP Un cadáver exquisito) se subió a bailar con nosotros al escenario. Creo que esta fue la guinda del pastel.

¿Tienes más fechas confirmadas para presentar este álbum? ¿Dónde te vamos a poder ver próximamente?

Sí, acabo de tocar en El Sótano en Burgos y tocaré por primera vez en Granada el 28 de febrero en Un lugar en Granada. Para el 16 de mayo tengo la suerte de tocar en Málaga en La Polivalente.

Tenemos pendiente de confirmar alguna fecha más en otras ciudades y Sevilla (mi tierra natal) no puede ser una excepción.

Muchas de tus canciones parecen invitar a la escucha atenta, casi en soledad. ¿Cómo te gustaría que el público se acercara a tu música? ¿Y cuál de tus canciones les recomendarías que escucharan en primer lugar a aquellos que te descubren por primera vez?

Este disco tiene un poco de todo y dependiendo del mood en el que te encuentres aconsejaría unas canciones u otras. Si buscas algo más íntimo y para escuchar en soledad recomiendo “Zulviem”, “Ojos tierra” o “Un mapa en la espalda”; para un renacimiento o una reconciliación con la vida diría que “Si se cae el cielo”, “Estoy aquí” o “Conjuro para el mal de guerra”; el chill vibe lo traen “Me perdono” y “Fulanito de tal” y los temas más crípticos e indefinibles son “Ilesa” y “Diccionario para nadie”.

La primera de las canciones, “Hoy voy a sanar”, es una suerte de resumen breve de todo el disco, en ella recopilo todos los leitmotivs y sirve tanto para introducir como para cerrar el álbum.

Mirando hacia atrás, ¿hay alguna canción propia que sientas que marcó un antes y un después en tu camino como cantautor?

Creo que la canción que me acompaña siempre es la primera que publiqué, “Al margen de ojalá”. Esta canción ha tenido una repercusión que no esperaba para nada. No cumple en absoluto con los requisitos que pide la industria y sin embargo tiene más oyentes que el resto de mi repertorio.

Me siento muy feliz de haber compuesto una canción que haya crecido tanto que ya sea del mundo más que mía. Por supuesto que esto también viene acompañado de preguntas ineludibles para mí: ¿seré capaz de crear algo a la altura de nuevo? ¿Debería ceñirme a lo que ya ha funcionado antes o explorar nuevos sonidos? Creo que no tengo que contestar estas preguntas, el tiempo se encargará de hacerlo, pero soy humano y mentiría si dijera que no he sentido inseguridades en el terreno de lo creativo. Con todo, me siento feliz del rumbo que está tomando mi camino.

¿En qué momento creativo te encuentras ahora mismo? ¿Puedes adelantarnos algo de lo que viene?

Actualmente estoy permitiéndome componer con tranquilidad y tiempo, pero sobre todo deseo ordenar todo el material que ya tenía antes. Quiero trabajar aún más en la estética del proyecto en escena, pensar bien los arreglos con banda en los directos futuros, etc… Creo que antes de empezar a componer el siguiente proyecto me apetece afianzar lo que ya está creado y darle la atención y el tiempo que merece.

Lo que sí puedo adelantar, es que lo que venga más adelante traerá un cambio en cuanto al sonido y estilo. Estoy deseando crecer más como músico y eso pasa por investigar con nuevos instrumentos, influencias de otros artistas e incorporar esto a mi manera de mirar el mundo a través de la música.

Para los lectores de En Clave de Indie, siempre atentos a nuevos sonidos: ¿qué artistas o grupos que hayas descubierto recientemente nos recomendarías escuchar ahora mismo?

Carlos Ares tanto con Peregrino (2024) como con su último trabajo La boca del lobo (2025) o el último disco de Roy Borland, Considérame (2025), me han tenido en bucle este año. Un poco anterior es el disco de Faro (2024) de Las nietas del Charli y me parece un viaje increíble de la primera a la última canción.

De música extranjera, este año ha llegado a mi biblioteca musical Djo, November Ultra y Bruno Major. Estoy deseando descubrir más a fondo a estos artistas.

Y ya para terminar, si tuvieras que definir tu música en una frase, ¿cuál sería? ¿Y algo más que quieras añadir para acabar? ¡Muchas gracias!

Cuando pasen los años, vuelve a estas canciones, están pensadas para crecer con el tiempo. Creo que mi música se define así: “es de canción perenne”.

Deja un comentario