Entrevistamos a Jorge Guasch, realizador audiovisual de Remnant Light Studio. “Siempre he pensado que los realizadores tenemos una responsabilidad para con el público al que mostramos nuestro trabajo y esta es la de transmitir un mensaje”

Hoy hablamos con Jorge Guasch, realizador audiovisual de Remnant Light Studio, que se dedica a realizar grandes videoclips dentro del panorama musical. Nos parece muy interesante acercarnos a esta labor tan importante dentro del sector de la música, como es la realización de videoclips, y cómo se transforman en imágenes las canciones que nos acompañan en nuestra vida diaria. Antes de dejaros con la entrevista, en la que nos cuenta cómo es su trabajo y hablamos de algunos de los proyectos que ha realizado, darle las gracias a Jorge por su tiempo respondiendo a nuestras preguntas. Esperamos que la disfrutéis y que os sumerjáis con nosotros en este aspecto de la música tan apasionante.

Buenos días, Jorge, vamos a empezar hablando de tu último trabajo, ya que realizaste el videoclip de Quiero Abrazarte Cuando Todo Acabe, dentro de la campaña Yomecorono. ¿Qué tal fue participar en esta iniciativa?

Buenos días! Siempre me han atraído los proyectos con una buena causa, este pasado verano realizamos junto con Sandra Delaporte, Rayden y otros artistas del mismo nivel Invencibles. Un proyecto para la integración de las personas con discapacidad dentro del mundo de la música. Y en 2017 dirigí Gravitacional en pro de las víctimas de cáncer. Así que cuando Víctor Elías me pidió que participara en este proyecto dada la situación actual no pude negarme.

Siempre he pensado que los realizadores tenemos una responsabilidad para con el público al que mostramos nuestro trabajo, y esta es la de transmitir un mensaje, si tienes la suerte de que este sea para cambiar conciencias o el de ayudar a la sociedad de algún modo, te sientes doblemente recompensado.

Debió de ser difícil organizar el videoclip con la situación actual…

Pues para mi sorpresa, fue verdaderamente difícil, la verdad, los artistas de cierta fama tienen una agenda muy apretada (aún en cuarentena). Tardamos dos semanas tan solo en recopilar y sincronizar los más de 39 vídeos en diferentes rangos de color y resoluciones. Largas jornadas de edición, que se prolongaron hasta las 6 de la madrugada en repetidas ocasiones. Con la única ayuda del café y las amenas llamadas de Eduardo Figueroa de Estudio A sonido (productor de la canción) para hacerme compañía y preocuparse por la evolución del vídeo.

Has realizado videoclips para artistas como Morgan, Kitai, Veintiuno, Playa Cuberris o Nixon, entre otros. ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con todos estos grupos?

De lo más variadas, en realidad. Desde que comencé a trabajar alrededor del 2015 he visto a bandas subir y a otras bajar, a grupos poco conocidos hacerse un nombre como Veintiuno, o enamorarme de bandas que prácticamente dejan de existir como fue el caso de Nixon.

Pero no hay ni uno solo de ellos de los que no haya aprendido a admirar algo, son luchadores natos en un mundo ya de por si competitivo, la gran mayoría son personas maravillosas con un nutrido mundo interior.

Cuéntanos alguna anécdota curiosa de alguno de los rodajes.

Pues la más antigua que recuerdo fue justo en la primera sesión de fotos que hice, que resultó ser para Kitai. Tenía un estudiado plan para componer la foto a una hora determinada, y aunque el encargo solo requería de imágenes promocionales era mi primer trabajo y estaba dispuesto a impresionar.

Mientras hacíamos tiempo para que el sol estuviera en el punto exacto, mencioné a modo de broma que les había traído al campo para quedarse en pelotas, que eso vendería, a lo que uno de ellos miró a los demás y dijo:

-“¿lo hacemos?”
-“Venga, ¡no hay huevos!”

Para mi sorpresa, comenzaron a desvestirse antes de que pudiera decir nada, al tiempo que la que por entonces era mi novia volvía la vista para salvaguardar el delgado hilo de pudor que pudiera quedar ante tal escena. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que este era un mundo de locos y que probablemente encajaría bien ahí.

Como recompensa, su mánager me llamó al día siguiente, después de que le contaran lo sucedido, con un contrato de confidencialidad bastante leonino pero comprensible…

Así que por ahí existe una tirada de fotos de los integrantes del grupo corriendo por el campo como Dios los trajo al mundo que nunca verá la luz. La foto que se hizo minutos después es la actual portada del disco “Que vienen”.

Háblanos del proceso creativo de estos videoclips y cuéntanos un poco cómo es tu trabajo.

Bueno, cada realizador tiene su propio ritual. Uno de los que yo suelo hacer es escuchar el proyecto en un lugar tranquilo, cerrar los ojos y buscar los matices en forma de imagen que me evoca la canción. Me creo un personaje (o personajes) e intento moverlo a través de la historia en base a las emociones que me inspira el tema. A partir de ahí todo es trabajo.

Has realizado también videoclips en directo. ¿Qué dificultad extra entrañan este tipo de grabaciones?

¡Todas! (risas). No, en serio, realizar cualquier tipo de videoclip es una de las modalidades de producción más bonitas y hostiles para un realizador audiovisual. Para ponerlo en un contexto comprensible, una banda tarda de media 2 años en completar un disco de entre 6 y 12 canciones, eso da aproximadamente 4 meses por cada canción. En un videoclip se tienen entre 2 y 3 semanas para preproducir y una sola oportunidad para grabarlo. Visitando localizaciones, seleccionando actores, vestuario, atrezzo, equipo humano, catering, hojas de rodaje, efectos…

Todo eso comprimido en una pieza de poco más de 3 minutos, para que, con suerte, puedas transmitir un mensaje comprensible y generar una emoción ante un espectador adormecido de las superproducciones cinematográficas, exigente y ajeno al presupuesto. No obstante, si lo consigues, es una de las experiencias más reconfortantes y realizadoras que conozco. Durante un directo es exactamente igual solo que los actores son los integrantes del grupo, el público se convierte en figuración y la jornada se reduce a unos pocos minutos.

De todos los videoclips que has realizado, ¿cuál es el que más te gusta y con el que estás más contento con el resultado?

Gravitacional, de los almerienses Nixon, sin duda alguna.

También has realizado sesiones de fotos a muchos de estos grupos. ¿Qué tal fue? ¿Se dejan aconsejar o hay que luchar con los egos?

Tengo la suerte de no haberme encontrado casi en ninguna ocasión con egos de ningún tipo. En una banda independiente, la mayoría de ellos suelen ayudarte bastante y escuchar tu punto de vista. Si bien es cierto que ellos tienen la última palabra, ya que son los primeros interesados en que el trabajo salga bien.

Me imagino que ahora está bastante parado todo tu trabajo debido a la pandemia que estamos viviendo. ¿Cómo llevas toda esta situación?

Bueno, en mi caso, soy autónomo, acarrear con los inevitables gastos de mantener una empresa ha sido difícil para todos. Pero he de reconocer que el sector audiovisual se ha llevado una de las peores partes.

¿Cómo crees que va a afectar la crisis del Covid-19 al sector?

Es algo complicado aventurarse de momento, desde luego no pinta bien para el mundo del videoclip. Una de las principales fuentes de ingreso de un grupo es la puesta en escena en conciertos y festivales. Siendo estos los más afectados, será difícil encontrar financiación. No obstante, el sector tendrá que rellenar ese hueco como único canal de comunicación visual que tiene la industria. Creo que será una época dura en la que tendremos que apoyarnos los unos a los otros.

Vamos a hablar de noticias algo más positivas. Tu trabajo te ha llevado a ser nominado a grandes premios como los MIN o SCOPIFEST. ¿Qué se siente al recibir estas nominaciones?

Siempre es un aliento el recibir cualquier tipo de reconocimiento. Bajo mi experiencia, hay que tratar la crítica como el halago, aceptarlo pero sin dejar que te afecte. En ambos casos siempre deja una pista para poder hacerlo mejor.

Para terminar, algo más que quieras añadir…

Creo que es una buena época para reflexionar sobre el arte en general y como a través de él canalizamos los movimientos sociales más importantes y, ahora mismo, el creativo corre peligro en un mundo en el que la copia y el interés comercial han sabido comerle terreno. Así que no debemos dejar que sea el primer lastre que soltamos cuando cualquier obstáculo amenaza nuestro estilo de vida. Las emociones que nos hacen humanos como la compasión, la tristeza y el valor son el auténtico sentido de este viaje. Sin ellas no salvaguardamos más que la certeza de un futuro distópico en el que la mera existencia no justificaría la vida.

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