Este año el Sonorama Ribera estrenaba nuevo recinto, nuevos escenarios y sobre todo; volvía a unirnos a niños, jóvenes, y adultos. Ha sido una edición digna de enmarcar, y este fue mi paso por el Sonorama:

El miércoles nada más llegar al camping, muchos ya tenían su árbol elegido, otros volvían al mismo sitio que ocuparon el año pasado o estrenaban la vivencia campista en Aranda de Duero. Todos peregrinábamos al Lupa para llenar nuestras neveras, y prepararnos para la fiesta de bienvenida con los mejores disfraces.

El momento perfecto de Naranja

Uno de las grandes aperturas fue la que nos brindó Naranja en el Sonorama Ribera. Una banda indie madrileña que han teloneado a Lori Meyers y Miss Caffeina y poco tienen que envidiarles. Presentaban en Aranda su trabajo Extraños Equilibrios, haciéndonos saltar y cantar con Toronto, Artificial y Desastre, entre otros. Gran azul, una de las canciones más conocidas del grupo, fue coreada por gran parte de los asistentes, mientras ellos montaban la fiesta en el escenario. Y como querían hacernos partícipes de ella hicieron una versión de Antes de morirme de C. Tangana y Rosalía, logrando que todo el público se viniese arriba con ellos.

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El jueves, después de la gran fiesta de bienvenida, los campistas se recomponían gracias al café que Kaiku regalaba y se ponían en marcha para llegar al centro.

Jueves de Venturi, El niño de la Hipoteca, Tequila y Varry Brava

Los tres madrileños de Venturi subían al escenario, y aunque Dani tuvo problemas con el bajo al comenzar, eso resultó indiferente para el conciertazo que tenían preparado. Volando abría el show, seguido de Vienen a vernos y Sigo el plan, canciones seguidas por El Trigo a ritmo de ‘parapapa’ y ‘oooh’. Llegamos al ecuador del concierto y con él, el momento en el que Lucas y Jonás se cambian de instrumento con I am a woman sin reducir el nivel de calidad y energía derrochada en el escenario. Coronando su paso por el Sonorama con Dani nadando por encima del público.

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A las siete de la tarde se abrían las puertas el recinto del Sonorama, comenzaba el primer concierto y aunque hiciese un calor horroroso, ahí estaban los festivaleros a pie del cañón dispuestos a darlo todo. El Niño de la Hipoteca empezaba a cantar Tripas y todos comenzábamos a saltar y pasarlo bien. Ovacionaba que estuviésemos allí y nada más comenzar regaló a los más puntuales Alquitrán y Carmín, uno de sus grandes éxitos. El buen rollo seguía con Te quiero, Yonki y Que te vaya bien. El Niño de la Hipoteca creó un ambiente que superaba con creces el calor y la deshidratación por la que pasábamos, y dio uno de los mejores momentos del festival al cantar Copy paste, una canción llena de temazos que nos alegraban la tarde.

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No tuvimos tiempo para recomponernos de este gran concierto, porque de seguido teníamos a los grandes Tequila, dispuestos a dar un poco de Rock’nd Roll. Y por ello Rock and Roll en la plaza del pueblo, sonaba en el escenario Ribera del Duero, Ariel Rot y Alejo Stivel con su banda paralizaban el tiempo y provocaban que todos los presentes fuéramos felices. Mira esa chica, Mister Jones, Yo quería ser normal y Dime que me quieres, entre otras, eran cantadas y bailadas por todo su público, siendo este de los más extensos, al reunir tanto a niños como a jóvenes y adultos. Era una cita que el dúo aprovechó para recalcar que estaban despidiéndose de los escenarios, y por ello, todo el Sonorama grito, más fuerte que nunca, Salta, uno de sus mayores éxitos.

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Fotografía: Eva Jiménez

Para cerrar el jueves, un poco de furor con Varry Brava. Desde el primer segundo que salieron a escena, la energía estaba por las nubes y fue potenciada por No te conozco, Sonia y Selena y Playa, confirmando que ‘Los Varry’ habían llegado. El huracán que provocaban abarcaba desde la primera fila, aturdida por los subgraves, hasta la última, que sobrepasaba la mesa de sonido. La fiesta seguía con Chicas, Calor y No gires, ovacionadas por todo su público que pedían que ese concierto nunca se acabara y provocando dos bises con Verano del amor y Fantasmas. Fue una total declaración de intenciones, y es que está claro que donde estén Varry Brava la fiesta está más que asegurada.

Viernes de Los Vinagres, Juancho Marqués y Carlos Sadness

Con el cielo mas oscuro que os podáis imaginar, fuimos a ver a Los Vinagres aunque el clima no nos fuese a acompañar. Allí estaban Abel, Roberto y Sergio dispuestos a hacernos pasar un buen rato bailando y perreando hasta abajo. Júrame que me olvidarás y No te pongas carmín, fueron de las primeras que los canarios interpretaron, y ahí estaba todo su público con ganas de romper el suelo. El cielo empezaba a nublarse y a ritmo de Aunque Llueva, este reaccionó y empezó a llover, aunque nadie se inmutó y seguía la fiesta. Me estás avinagrando, Chibichanga y Eres bonita fueron las siguientes en escucharse en el escenario Ribera, y antes de seguir bailando llegó el Mash-Up de Los Vinagres. Un pequeño momento en el que se convierten en Don Omar y Daddy Yankee y bajan al público a pegarle su nervio descarado para entonces llegar bien arriba para cantar la última, Los volcanes se duermen.

 

Por el nuevo escenario del Sonorama, el Urban Stage, pasaron múltiples artistas, entre ellos, Juancho Marqués. Abrió su paso por el festival con Luz Azul, perteneciente a su último trabajo Álbum uno. Repasó durante el show grandes éxitos como 13 de agosto, Rueda y Quémalo. Todas las almas que se encontraban allí, a pesar del frío, vibraban a la par gracias al madrileño y su banda. Llegó el momento en el que Juancho cantaba a Aranda de Duero su declaración de amor, Desde el Parnaso, y sin dejarnos procesar aquel momento empezaron a sonar los primeros segundos de En Privao, haciéndonos saltar como si fuese el final. Para rematar su actuación, hizo un pequeño homenaje a Suite Soprano (dúo al que pertenece), cantando Por los siglos.

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Para acabar la noche pudimos ver la actuación del indie con pelo largo que nos lleva a Isla Morenita. A las dos de la mañana en el escenario Ribera del Duero sonaban los primeros acordes de Perseide, la emoción crecía en el ambiente y comenzaba la magia de Carlos. Esta perduró durante todo el concierto, donde pudimos escuchar Volcanes dormidos, Amor papaya, Te quiero un poco y el clásico Miss Honolulu.

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Fotografía: Eva Jiménez

Hablar entre canciones no fue algo que le caracterizase, quería aprovechar cada minuto para poder presentar todo su repertorio. Para su sorpresa, en el momento que cantaba su nuevo single, Ahorita, todos los asistentes la corearon, al igual que sucedió con Longitud de onda y Bikini. Para terminar, Carlos Sadness decidió cargarnos de energía con Qué electricidad y así poner el broche final a la noche del viernes.

Sábado de Veintiuno y Olivia

Penúltimo día de festival, y que mejor forma de empezarlo con Veintiuno en la Plaza del Trigo. El setlist englobaba su último trabajo, Gourmet, comenzando su paso por el Sonorama con El DesfileyDelirio y equilibrio, dos canciones que nos presentaban la montaña rusa que iba a ser el show. El cóctel de sentimientos y sensaciones continuaba con Tu nombre (canción en la que ha colaborado Zahara) y Pirotecnia. El Trigo empezaba a subir la temperatura para recibir Cabezabajo con Quequé sustituyendo a Zetazen, una sorpresa que encantó al público. Con todos ellos cantando y dando el 100% de las energías que les quedaban, Veintiuno se despidieron con Dopamina, coreado por todo un Trigo atronador.

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Fotografía: Eva Jiménez

Tras el pedazo concierto de Veintiuno, pudimos ver a Olivia y agradecer al Sonorama por hacer esa combinación tan explosiva. Origen y Azúl eléctrico, las primeras en sonar en El Trigo fueron cantadas, sílaba a sílaba, por todos los asistentes. Corre, grita… Ríe nos ayudó a recuperar energías mientras escuchábamos el talento de los alicantinos, que también quedó plasmado en Aguantar la mirada que fue aplaudida hasta por el staff del festival. Los balcones lanzaban agua, se avecinaba el gran final del concierto de Olivia, y todos predecíamos la locura en estado puro. La elección del cuarteto para dejar huella fueron El último asalto y Al norte de Europa, dos éxitos cantadas a pleno pulmón por toda la plaza y provocando por poco el “derrumbe” de esta.

Ambas bandas se ganaron, tras acabar sus conciertos, una Plaza del Trigo solicitando un merecidísimo escenario principal.

Domingo de La Excepción y Dinero

En el escenario de despedida empezaba la actuación de La Excepción, y sinceramente no iba con alguna expectativa, simplemente iba a escuchar música y a ver que tal. Salí con ganas de que no se hubiese acabado, un GUAU como una catedral. El Langui y Antón salían al escenario, previamente DJ La Dako Style en la mesa de DJ, dispuestos a dejar marca en el festival. Antes de cada canción nos adelantaban cual sería nuestra función en ella; completar una frase, encargarnos del estribillo o alargar alguna vocal, eso sí, todo el rato con las manos al aire. Canción tras canción nos lo pasábamos mejor, además, Antón y El Langui se encargaban de comprobar que su público seguía ahí. Fue uno de los mejores momentos del festival, hasta tal punto de pedir cuatro o cinco bises al conjunto.

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Después, llegaron Dinero dispuestos a mantener la locura creada por La Excepción. Nada y Matahari fueron las encargadas de abrir la que iba a ser una de las mejores actuaciones. Y es que la actuación de Dinero fue una completa locura llena de rock y talento. Sean desafiaba a su público asegurando que estos estaban fatal de la cabeza y les dedicaba Trastorno bipolar. El cuarteto nos hacía bailar hasta el punto de dislocar alguna extremidad, ni ellos ni nosotros queríamos que acabase. Pudimos escuchar Bajo Cero (con Sean imitando pero de forma cariñosa a Dani Martín) con una banda entregada haciéndonos sentir cada una de sus notas. En invierno quisieron comprobar si estábamos en plena forma y al llegar al último estribillo, Sean incitó a todos los asistentes que bajásemos hasta el suelo para así saltar y cantarlo con más fuerza. Y así fue, ya descansaremos en invierno pero eso sí, Una noche más para acabar el Sonorama.

¡Nos vemos en el Sonorama Ribera 2020!